Skip to content

Ordenar recuerdos, ordenar el corazón

May 3, 2026

Abrir un cajón, como gesto cotidiano, también es abrir una puerta al pasado. Hoy, con la excusa o motivo del cambio de temperaturas me puse a abrir armarios y cajones y echar un vistazo a todo lo que iba guardando ahí desde hace tiempo. Siempre dicen que ordenar la casa, es ordenar tu mente y estoy de acuerdo, ciertamente opera como una terapia en sí. El acto de sacar objetos, revisar su estado y funcionalidad, limpiar, desechar y volver a guardar lo que es útil, nos aporta conocimiento real de lo que tenemos, claridad mental y bienestar.

La acción de querer ordenar una habitación con todo lo que contiene y guardas ahí puede traer reflexión y por ello, os cuento la mía. Además del pensamiento común de que afortunadamente siempre solemos tener bastante más de lo que realmente necesitamos, también encontré cosas, objetos que guardaba y que no recordaba que guardé, reconociendo ahí un anclaje emocional a todo ello.

Todos lo hacemos, guardamos aquello que alguna vez tocó nuestro corazón. Dentro de los cajones encontré objetos, fotos, notas que volví a leer y entendí por qué, a pesar del paso de muchos años, seguían ahí. En su momento, me llegaron a emocionar y ese era su mayor valor. Había recuerdos de mi infancia en pequeños muñecos, de mi juventud en notas de amigas, fotos de momentos con personas que ya no están en mi vida. Con todo lo que encontrado, me pregunté qué de aquello que tienen mis cajones o armarios tiene ese poder de hacer temblar mi corazón y que sigue siendo parte de mi identidad. Ahí creo que también reside mucho peso.

Vivimos varias vidas en esta vida, a veces se encuentran recuerdos de una parte de ti que ya no está, que ya no siente ni piensa igual, asi que sin generar rechazo, lo descartas al no tener sentido o porque duele todavía prefieres cerrar, olvidar. Eso ya te da mucha información de ti. También puede que no quieras deshacerte de esas cosas porque fueron parte de esa vida que ya no está y no quieres perder lo único que queda materialmente, hay recuerdos que endulzan y reconfortan. Recordar significa volver a pasar por el corazón.

Puede que haya un tiempo de estancia para aquello que guardas en tus cajones y también en tu corazón. Puede que exista una clara vinculación. El cuerpo sabe, el cuerpo siempre marca cuando es el momento o cuando ya fue. Las heridas se curan solas aunque no las mires, por ello, uno a veces reconoce al tiempo que todo lo que alguna vez hirió ya pasó, que no hay sentimiento de dolor y que hasta ha podido cambiar hacia sentir serenidad y paz o incluso ternura o pena.

Os cuento que es lo que sentí al mirar las cosas guardadas. Sentí cariño hacia esa versión de mi que vivió esos momentos en la adolescencia y juventud y hacia las personas que me acompañaron. Es como si al final, todo hiciera un sentido o puede que sea la mente que se ordena con los recuerdos y con la información que tiene y busca una historia coherente que contarse y que contarte para una transición que dé tranquilidad. El caso es que sentí buenas sensaciones y me deshice de prendas o cosas, no muchas, ancladas a intenciones o deseos que ya no existían en mi.

Es muy interesante observar este proceso en uno mismo. Siempre descubrirás algo nuevo en ti y eso es realmente fascinante. Te animo profundamente a ello.

From → Vida Consciente

Leave a Comment

Leave a comment