Si los Strokes supieran…
El poder de la música: sentir nos mueve.
El pasado martes 20 de octubre se cumplió una de las ilusiones que tenía desde hacía muchísimo tiempo: ver en concierto a The Strokes. Hacía años que esperaba la oportunidad de verlos en un concierto propio, más allá de los festivales, y poder disfrutar de todos esos temas que tantas veces había escuchado. Cuando anunciaron la fecha, lo sentí casi como magia. Por fin tenía delante la posibilidad de verlos y escucharlos en directo.
Esperé el día de salida de las entradas como una fecha señalada en el calendario y, desde la oficina, conseguí sacar dos. Euforia máxima. Pedí unos días de vacaciones y, aunque todavía quedaban seis meses para octubre, sentía que el concierto estaba cada vez más cerca. De hecho, ya era capaz de imaginarme en la pista y sentir la emoción de aquel momento.
Y llegó el día. Disfruté del concierto con una llama en el pecho y una sonrisa permanente. Me sentí plena, feliz y agradecida por estar allí, pero también especial por haber cumplido una ilusión que llevaba tanto tiempo conmigo. Después, mientras digería la experiencia e integraba todo lo que había sentido, me surgieron algunas reflexiones que me gustaría compartir.
Pensé, en primer lugar, en todas las personas que estábamos allí. Cada una había organizado su vida, invertido tiempo y dinero y hecho lo necesario para vivir ese momento. ¿Cuántas historias habría detrás de cada persona que decidió que merecía la pena hacer todo ese esfuerzo? Cada una tendría sus motivos, sus recuerdos y sus canciones. Pero había algo que nos unía: lo que nos hacen sentir The Strokes.
Y es que lo que nos mueve es lo que sentimos.
La música, al menos para mí, siempre ha sido un refugio. Un lugar íntimo al que puedo entrar y donde solo estamos la canción, el artista y yo. Un espacio en el que me permito sentir todo lo que llevo dentro, sin juicios, encontrando consuelo, empatía y una conexión difícil de explicar. Y hay otra parte de esta conexión que también me parece fascinante: pensar en quien crea la canción. En ese artista que, en algún momento, siente la necesidad de expresar una emoción, ponerle palabras, darle forma a través de una melodía y compartirla con el mundo.
Quizá esa emoción nace de una experiencia muy personal, pero acaba encontrando eco en miles o millones de personas que, sin conocerse entre sí, sienten algo parecido al escucharla. ¿Cómo es posible que algo tan íntimo, que nace dentro de una persona, consiga conectar con tantas otras vidas?
Quizá porque, aunque cada uno vivamos nuestra propia historia, hay emociones que nos unen. Y la música tiene esa capacidad de tender puentes entre ellas. Lo que alguien crea para expresar lo que siente puede convertirse en refugio, compañía o identidad para otra persona.
Una emoción que nace en alguien, viaja a través de la música y encuentra un lugar especial e íntimo en tantas otras personas.
A veces, esa conexión llega a ser tan profunda que un grupo deja de ser simplemente un grupo que te gusta. Sus canciones pasan a representar etapas de tu vida, emociones, recuerdos y partes de ti. Se convierten, de alguna manera, en parte de tu identidad.
Me ocurre también con Lenny Kravitz, cuya música me acompaña desde los 14 años. He tenido la suerte de verlo tres veces en directo y, cuando escucho su nombre o vuelvo a sus canciones, reconozco una parte de mi historia. Lo mismo me sucede con The Strokes: su música forma parte de mi recorrido vital y, por tanto, de quien soy.

Por eso creo que el poder de la música no reside únicamente en quienes la crean, sino también en nosotros, en nuestra capacidad de conectar con ella y darle un significado personal.
Viajamos para volver a sentir todo aquello que esa música despierta en nosotros.
Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas de la vida: descubrir que aquello que sentimos tiene el poder de movernos, de llevarnos a lugares y de conectarnos con partes de nosotros mismos que merecen seguir vivas.
¿Y tú? ¿Qué artista o canción te ha acompañado a lo largo de tu vida hasta convertirse en parte de tu historia? ¿Con cuál sientes que existe algo más que música?

